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CRISTALES Y PERSIANASDEL NORTE

Persianas · 12 min de lectura

Mantenimiento de persianas con lluvia, viento y salitre: guía práctica para el clima atlántico

Por el equipo técnico de Cristales y Persianas del Norte · Actualizado el

La lluvia, la humedad y el viento del Atlántico castigan las persianas más de lo que parece. Te contamos qué revisar y cuándo, cómo limpiarlas, qué hacer con temporal y salitre y qué señales indican que toca repararlas.

Detalle de las lamas metálicas de una persiana enrollable bajada, con sus guías laterales

En resumen

  • Limpia las guías por dentro dos veces al año: la suciedad mezclada con humedad es la primera causa de persianas duras.
  • Nada de aceite ni grasa en las guías; si hace falta, lubricante seco en spray, poco y localizado.
  • Con temporal, la persiana subida del todo o bajada del todo sufre menos que a medias, que es cuando más vibra y golpea.
  • En la costa y las rías, aclara con agua dulce los herrajes y la lama final para frenar el óxido del salitre.
  • Cinta deshilachada, ruidos nuevos o una persiana que se tuerce son avisos para pedir una reparación de persianas antes de que la avería crezca.

Por qué el mantenimiento de persianas importa más aquí

Entre Santiago de Compostela y Pontevedra las persianas trabajan en condiciones exigentes. Según las normales climatológicas de la estación de AEMET en el aeropuerto de Santiago (1981-2010), allí caen de media 1.787 mm de lluvia al año repartidos en 139,5 días, con una humedad relativa media del 78 % y 104 días de niebla. En Pontevedra, con normales 1985-2010, son 1.613 mm, 131 días de lluvia y una humedad media del 72 %.

Traducido al oficio: el paño se moja y se sube mojado muchos días al año, las guías acumulan una pasta de polvo y agua, el viento de los temporales empuja las lamas contra los perfiles y, en la costa, el aire lleva sal que ataca todo lo metálico. Nada de eso rompe una persiana de un día para otro, pero todo suma. La buena noticia es que buena parte del desgaste se frena con un mantenimiento de persianas sencillo que puedes hacer tú si sabes dónde mirar.

Qué revisar y cada cuánto: el calendario práctico

Con dos revisiones al año y una comprobación rápida tras cada temporal es suficiente para la mayoría de viviendas. La grande, antes del otoño, para llegar a los temporales con todo en orden; la ligera, al final del invierno, para retirar lo que hayan dejado la lluvia y el viento.

Calendario orientativo de mantenimiento de persianas en clima atlántico
MomentoQué hacerCuánto llevaSi vives en la costa
Antes del otoñoLimpiar guías y lamas, revisar cinta, recogedor y lama finalUnos minutos por ventanaAclarar tornillos y topes con agua dulce
Tras un temporal fuerteSubir y bajar despacio, comprobar guías y lamas salidasUn par de minutosRevisar si hay sal seca en las guías
Final del inviernoLavar lamas, abrir el registro del cajón y mirar si hay humedadAlgo más, según el número de ventanasAclarar la lama final y secar
Cuando notes algo raroParar y mirar antes de forzarLo que haga faltaBuscar puntos de óxido nuevos

Limpiar bien las guías y las lamas

Las guías son canales abiertos a la intemperie. Por ellas entra agua, polvo, hojas, insectos y restos de contaminación que, con la humedad, forman una pasta que frena el paño. Es la causa más común de persianas que suben con esfuerzo y la más fácil de resolver; si ya está dura, repasa también nuestra guía de la persiana que no sube antes de forzarla.

Las guías, por dentro

Con la persiana subida, pasa por el interior de cada guía un cepillo estrecho o un paño húmedo enrollado en una varilla, de arriba abajo, y repite con un paño seco. Si el cepillo interior de la guía, esa felpa que amortigua el paño, está aplastado o se ha soltado, conviene cambiarlo: sin él la persiana golpea y deja pasar más aire.

Las lamas, por las dos caras

Baja la persiana del todo con las lamas abiertas lo justo y lávalas con agua templada y jabón neutro, con esponja suave. Evita estropajos abrasivos, lejía y disolventes, que dañan el PVC y el lacado del aluminio. Aclara y deja secar antes de subirla, para no enrollar humedad dentro del cajón.

La cara exterior limpia desde dentro, sin asomarte ni subirte a sillas junto al hueco. El INSST recuerda que las caídas desde altura están entre los accidentes más graves, también en casa; si la persiana está en una planta alta y no llegas con seguridad, déjala para quien tenga medios.

Mujer limpiando con un paño el cristal de una ventana de guillotina desde dentro
Limpieza de una ventana desde el interior. Lamas y cristal se lavan con agua y jabón neutro, sin productos abrasivos, y se dejan secar antes de subir la persiana.

Qué lubricar, con qué y qué no tocar nunca

Aquí se cometen más errores con la mejor intención. Echar aceite en las guías parece lógico, pero es contraproducente: atrapa el polvo y en pocas semanas forma una capa pegajosa que frena la persiana más que antes. La grasa espesa tiene el mismo problema.

Si después de limpiar las guías la persiana sigue algo dura, usa un lubricante seco en spray, de los que dejan una película fina que no atrapa polvo, a base de teflón o silicona. Poco y solo en las guías, con la persiana subida, y sube y baja varias veces para repartirlo. Nunca lubriques la cinta: se vuelve resbaladiza, patina en el recogedor y se degrada antes.

  • Sí: limpieza a fondo y, si hace falta, lubricante seco en spray en las guías.
  • No: aceite de cocina, aceites multiuso en cantidad o grasa espesa.
  • No: lubricar la cinta ni el interior del recogedor.
  • No: desmontar el recogedor sin experiencia; el muelle está tensado y puede soltarse con fuerza.

Temporales: cómo dejar la persiana cuando sopla fuerte

Con viento fuerte, déjala subida del todo o bajada del todo, nunca a media altura. Con el paño a medio bajar, las lamas quedan libres para vibrar y golpear contra las guías y la lama final puede salirse. Bajada del todo y con las lamas cerradas protege el cristal de lo que arrastra el viento y reduce el ruido; subida del todo, el paño queda recogido en el cajón y no ofrece superficie.

Para anticiparte, consulta los avisos de MeteoGalicia, que avisa con antelación de temporales de viento y de mar. En la costa conviene hacerlo siempre que haya aviso por mar: en las rías de Arousa y Pontevedra el viento entra con fuerza y arrastra sal y arena contra las fachadas.

Después del temporal

Sube y baja la persiana despacio y observa. Si alguna lama se ha desplazado, el paño se tuerce o oyes un roce nuevo, no insistas: una lama salida de la guía se parte con facilidad si se fuerza. Si el viento ha roto un vidrio, retira los trozos con guantes, tapa el hueco y consulta qué hacer con un cristal roto; luego podemos cambiar el cristal roto y revisar la persiana en la misma visita.

Persianas motorizadas y viento

Si tu persiana tiene motor, no la acciones una y otra vez en plena racha. Muchos motores con final de carrera electrónico detectan obstáculos y se paran, pero conviene no forzar el sistema. Existen automatismos con sensor de viento que recogen la persiana solos, útiles en viviendas muy expuestas; se añaden al hacer la motorización de persianas.

Olas rompiendo contra un espigón bajo un cielo de tormenta
Olas contra un espigón en pleno temporal. El viento de mar empuja el paño contra las guías y deposita sal en los herrajes, por eso tras cada temporal toca revisar y aclarar.

Salitre y óxido: el problema de la costa y las rías

En primera línea de ría el aire lleva sal en suspensión, que se deposita en herrajes, tornillos, topes y guías y, con la humedad, acelera la corrosión. Los primeros síntomas son puntos blancos o anaranjados en los tornillos, guías de aluminio que se pican y una lama final que empieza a desconcharse. Lo vemos a menudo en la reparación de persianas en Vilagarcía de Arousa, en Catoira y en la ribera de la ría de Pontevedra.

La prevención es sencilla: aclarar con agua dulce las partes metálicas visibles cada cierto tiempo, sobre todo después de los temporales, y secarlas. Cuando toque cambiar piezas, pide tornillería inoxidable y herrajes pensados para ambiente marino. En pisos frente al mar de Marín o en la reparación de persianas en Poio, un herraje normal puede quedar inservible mucho antes de lo esperado.

Si vas a cambiar la persiana entera en la costa, el material también cuenta: el PVC no se oxida y el aluminio lacado aguanta bien mientras el lacado esté sano. Lo comparamos en detalle en persiana de PVC o aluminio.

La humedad dentro del cajón

El cajón es un espacio cerrado en contacto con la fachada. Si el paño se sube mojado a menudo, el cajón está mal sellado o hay condensación porque no tiene aislamiento, dentro se acumula humedad. Con el tiempo aparecen moho en la tapa, olor a cerrado, óxido en el eje y en los soportes y, en los peores casos, manchas en la pared interior.

El Documento Básico HS del Código Técnico trata la protección frente a la humedad y la ventilación de los edificios, y el cajón es uno de esos puntos donde se nota cuando falla. Abre la tapa de registro de vez en cuando: si ves moho o gotas, merece la pena aislar el cajón y sellar tapa y ranura con cepillos. Protege el mecanismo y la habitación pierde menos calor. Si además hay agua entre los vidrios, el problema es otro y lo explicamos en doble cristal empañado por dentro.

  • Moho o manchas oscuras en la tapa del cajón.
  • Olor a humedad al abrir el registro.
  • Óxido en el eje, los soportes o los rodamientos.
  • Corriente de aire frío por la ranura del paño.

Casos que vemos en la zona: costa frente a interior

El clima no castiga igual en todas partes. En la costa manda la sal: tornillos oxidados, guías picadas y lamas finales que se desconchan. En los pisos del casco urbano, como los que atendemos para la reparación de persianas en Pontevedra, se suma el tráfico, que deja en las guías una suciedad grasa más difícil de limpiar.

En el interior lluvioso mandan el agua y la niebla. En Santiago la persiana pasa semanas sin secarse del todo y el problema típico es el cajón húmedo y la cinta que se pudre por el roce en la ranura; lo vemos a diario en la reparación de persianas en Santiago. En casas de piedra del rural de A Estrada o de Cuntis, con muros gruesos y cajones de obra sin aislar, la condensación dentro del cajón es casi la norma.

Casas de piedra con tejados de teja entre árboles, una de ellas con galería acristalada blanca
Casas de piedra con galería acristalada. En muros gruesos el cajón de persiana suele ser de obra y sin aislar, un punto donde la humedad se condensa con facilidad.

El mantenimiento según el tipo de persiana

El material de las lamas y el accionamiento cambian qué conviene vigilar, así que merece la pena saber qué tienes en casa antes de ponerte a limpiar.

Persianas de PVC

No se oxidan y se limpian con agua y jabón. Su enemigo es el calor en fachadas soleadas y los productos agresivos, que las vuelven quebradizas y amarillentas. Fíjate en si alguna lama se arquea: roza en la guía y acaba partiéndose o arrastrando a las vecinas.

Persianas de aluminio

El lacado protege el metal, pero si se raya o se pica, la humedad y el salitre encuentran por dónde entrar. Límpialas con suavidad y no dejes crecer un punto de corrosión. En la costa, aclara sobre todo la lama final, que recibe más agua al apoyar en el alféizar.

Persianas motorizadas

El motor va dentro del eje y no pide mantenimiento propio, pero sí que el paño corra bien: con guías sucias trabaja forzado y su vida se acorta. Si tarda más en completar el recorrido o se para antes de tiempo, puede que los finales de carrera necesiten ajuste; en la guía para motorizar una persiana explicamos cómo funcionan.

Persianas de manivela

Si cuesta girarla o hace ruido, casi siempre el problema está en el paño o en las guías, no en la manivela. Mantén limpias las guías y no la fuerces cuando note resistencia: el engranaje es más delicado que una cinta.

Señales de aviso: síntoma, causa y qué hacer

Una persiana casi nunca se rompe sin avisar, y una pieza que falla hace trabajar forzadas a las demás. Si notas cualquiera de estas señales, deja la persiana quieta en una posición segura y pide que la revisen.

Síntomas habituales de una persiana enrollable, causa probable y qué hacer
SíntomaCausa probableQué puedes hacer túCuándo llamar
Sube con esfuerzoGuías sucias o cepillo aplastadoLimpiar guías y lubricante secoSi sigue dura tras limpiar
La cinta no se recogeMuelle del recogedor cedidoNada: no abras el recogedorYa, antes de que la cinta se enrede
Cinta deshilachadaRoce en la ranura o desgasteSubir y bajar con suavidadPronto: si se parte, el paño cae
Cae de golpeCinta rota o enganches sueltos del ejeDejarla bajadaYa
Se tuerce al subirLama salida de la guía o enganche rotoNo forzarlaYa
Motor zumba y no subePaño atascado o final de carreraCortar la orden y no insistirYa

Qué puedes hacer tú y qué conviene dejar a un profesional

La limpieza de guías y lamas, el aclarado de herrajes y la comprobación visual del cajón están al alcance de cualquiera, y también cambiar el cepillo de una guía accesible. El recogedor, el eje, los enganches del paño y el motor conviene dejarlos a quien lo hace a diario: el muelle del recogedor está tensado y el paño pesa más de lo que parece cuando se desengancha. Si es solo la cinta, arreglar la persiana suele ser un trabajo rápido.

Cuando nos llamas, abrimos el cajón, localizamos la pieza que ha cedido y te damos el presupuesto cerrado por escrito antes de tocar nada. Somos mano de obra: cintas, recogedores, lamas, ejes o motores los suministramos solo como parte del trabajo, porque así respondemos de la reparación completa. Si la persiana ya no compensa, te lo decimos y te explicamos cómo sería la instalación de persianas nuevas, con cajón aislado y herrajes adecuados a tu zona. Puedes ver todos los servicios en persianas o escribirnos desde contacto.

Lo hacemos en tu municipio

Normativa y fuentes citadas

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que hacer mantenimiento a una persiana?

Con una limpieza a fondo antes del otoño y otra más ligera al final del invierno suele bastar. En zonas de costa o muy expuestas al viento, conviene añadir una revisión rápida después de cada temporal fuerte.

¿Puedo echar aceite en las guías de la persiana?

No es recomendable. El aceite atrapa el polvo y acaba frenando más la persiana. Limpia bien las guías y, si hace falta, usa un lubricante seco en spray, en poca cantidad.

¿Cómo dejo la persiana cuando hay temporal?

Subida del todo o bajada del todo con las lamas cerradas. A media altura es cuando más vibra, golpea y corre el riesgo de que alguna lama se salga de la guía.

Vivo cerca de la ría y los tornillos de la persiana se oxidan, ¿qué hago?

Aclara los herrajes con agua dulce de vez en cuando y sécalos. Cuando haya que cambiarlos, conviene poner tornillería inoxidable y herrajes preparados para ambiente marino.

El cajón de la persiana huele a humedad, ¿es grave?

No suele ser urgente, pero conviene revisarlo. Indica que entra agua o que hay condensación. Aislar y sellar el cajón protege el mecanismo y reduce las pérdidas de calor.

¿Las persianas motorizadas necesitan mantenimiento?

El motor en sí no, pero el paño y las guías sí. Si las guías están sucias el motor trabaja forzado, así que conviene limpiarlas igual que en una persiana manual.

¿Me vendéis una cinta o un recogedor para cambiarlo yo?

No. Somos una empresa de mano de obra y solo suministramos las piezas cuando hacemos nosotros la reparación, para poder responder del resultado.

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