Persianas · 13 min de lectura
Persiana de PVC o aluminio: qué lama, qué cajón y qué guías elegir al cambiar la persiana entera
Por el equipo técnico de Cristales y Persianas del Norte · Actualizado el
Elegir una persiana nueva no es solo elegir un color. Te explicamos qué lama conviene a cada hueco, qué cajón aísla mejor, qué pedir en el presupuesto y por qué decidir la motorización desde el principio ahorra problemas.

La respuesta corta: persiana de PVC o aluminio según el hueco
En un piso con ventanas de tamaño normal, orientadas a un patio o a una calle sin sol directo todo el día, una persiana de lamas de PVC funciona muy bien: pesa poco, sube con suavidad a mano y hace poco ruido con lluvia o viento.
Cuando el hueco es ancho, como un salón con balconera o un ventanal, o cuando la fachada recibe sol fuerte buena parte del día, conviene pasar a aluminio térmico, una lama de chapa de aluminio rellena de espuma aislante. Es más rígida, no se comba con el calor y aísla algo mejor. Si la ventana está en planta baja, da a una zona de paso o protege un local, lo razonable es valorar aluminio extrusionado o una persiana de seguridad; lo explicamos con más detalle en la guía de persianas y cristales de seguridad.
El cajón, las guías y el accionamiento se deciden según el hueco y el uso de la habitación. Te lo contamos para que llegues a la visita sabiendo qué preguntar y para que, si decides cambiar la persiana entera, no te quede ninguna pieza vieja lastrando a las nuevas.
Cómo funciona una persiana enrollable, en dos minutos
Conviene saber qué piezas hay, porque en el presupuesto aparecerán por su nombre: el paño, que son las lamas enganchadas entre sí; el eje, el tubo del cajón sobre el que se enrolla; las guías laterales, por las que baja recto; y el accionamiento, que puede ser cinta con recogedor, manivela o motor.
El paño se sujeta al eje con cintas o flejes de enganche y abajo termina en la lama final, más robusta, que apoya en el alféizar y hace de tope. El eje suele ser octogonal de acero galvanizado; en ventanas normales es habitual uno de 40 mm y en balconeras o con motor, de 60 mm, aunque cada fabricante tiene sus medidas. Cuando una pieza no está a la altura del peso del paño, las demás sufren, y ese es el origen de muchas averías que acaban en una reparación de persianas.
PVC, aluminio térmico, extrusionado o de seguridad: las diferencias reales
Cada material tiene su terreno y el más caro no acierta si no encaja con el hueco. La tabla resume lo esencial.
| Material | Peso y rigidez | Dónde encaja | Accionamiento habitual | Punto débil |
|---|---|---|---|---|
| PVC | Ligero, poco rígido | Ventanas pequeñas y medianas, colores claros, poca exposición al sol | Cinta y recogedor | Se comba en huecos anchos y con sol intenso en tonos oscuros |
| Aluminio térmico | Medio, rígido | Salones, balconeras, fachadas soleadas, colores oscuros | Cinta de buena calidad o motor | Pesa más; el lacado rayado deja entrar la corrosión |
| Aluminio extrusionado | Pesado, muy rígido | Plantas bajas, garajes, trasteros, locales | Casi siempre motor | Necesita eje, cajón y guías a su medida |
| Persiana de seguridad | Pesado, reforzado | Accesos fáciles desde la calle | Motor | Solo protege mientras está bajada |
Lama de PVC
La más extendida en vivienda. No se oxida y se mueve con poco esfuerzo, lo que alarga la vida de la cinta y del recogedor. Su punto débil es la rigidez: como orientación, a partir de metro y medio largo de ancho empieza a hacer barriga y a vibrar con el viento.
Lama de aluminio térmico
Chapa de aluminio perfilada y rellena de espuma de poliuretano. Más rígida que el PVC, soporta mejor el sol y aísla algo más bajada. Pesa más, así que en huecos grandes conviene un recogedor de calidad o directamente la motorización de persianas.
Lama de aluminio extrusionado
Perfil macizo, sin relleno, mucho más resistente a golpes e intentos de forzarla. Es pesada y casi siempre se motoriza.
Persiana de seguridad
Combina una lama robusta con bloqueos que impiden levantar el paño desde fuera, en el eje o en la lama final, y guías reforzadas. Conviene pensarla junto con el vidrio: delante de un vidrio sencillo protege mientras está bajada, pero no cuando la subes para tener luz. Si además quieres mejorar el vidrio, un doble acristalamiento con laminado por dentro completa la protección.
Medir el hueco y elegir el tamaño de lama
La lama se elige por el ancho del hueco y por el espacio del cajón, y ambas cosas se miden en la visita: cuanto más ancho el hueco, más robusta la lama; cuanto más justo el cajón, más compacta.
Para medir se toma el ancho entre guías por dentro, en tres alturas, y la altura desde el alféizar hasta la ranura del cajón. El paño se corta algo más ancho que la luz visible para que entre en las guías, y algo más alto para que queden lamas enrolladas en el eje con la persiana bajada. Luego se abre el cajón y se mide su fondo: en cajones de obra antiguos a veces hay que elegir la lama que cabe y no la ideal.
Como referencia del sector, en PVC son habituales lamas de unos 14 mm de grueso y en aluminio térmico las hay en perfiles de unos 37 a 55 mm de altura; son medidas orientativas que cambian según el fabricante.
- Ventanas pequeñas y medianas: lama de PVC o aluminio térmico de perfil bajo.
- Balconeras y ventanales: aluminio térmico de perfil más alto, a menudo con motor.
- Huecos muy anchos o expuestos: aluminio extrusionado o dos paños si la carpintería lo permite.
- Cajones estrechos: priorizar una lama que enrolle compacta aunque sea más fina.

Colores y sol: lo que casi nadie te cuenta
El color no es solo estética. Las lamas oscuras absorben mucho más calor que las claras. En PVC, un tono oscuro en una fachada que recibe sol toda la tarde puede deformarse: las lamas se arquean, rozan en las guías y la persiana empieza a atascarse, un caso que explicamos en por qué la persiana no sube. En aluminio el problema es menor porque el material es más estable.
Si la comunidad exige un color oscuro, la solución suele ser aluminio térmico en vez de PVC. En orientaciones norte, o donde la lluvia y la sombra mandan buena parte del año, el color pesa menos y puedes elegir con más libertad; allí preocupan más la humedad y el salitre, como contamos en la guía de mantenimiento de persianas en clima atlántico.
El cajón: por donde se escapa el frío
Puedes poner la mejor lama del mercado y seguir notando frío si el cajón no está bien resuelto. El cajón es un hueco en el muro justo encima de la ventana y con frecuencia es el punto más débil del aislamiento de toda la fachada. El Documento Básico HE del Código Técnico fija exigencias de eficiencia energética para la envolvente del edificio, y los huecos, cajón incluido, forman parte de ella: por eso en obra nueva el cajón viene aislado, y en un piso antiguo conviene aprovechar el cambio para ponerlo al día. Hay tres grandes familias.
Cajón tradicional de obra
El de la mayoría de pisos construidos hace décadas: un hueco en el muro cerrado por dentro con una tapa de madera o aglomerado, poco o nada aislado y con tapas que no ajustan. Al cambiar la persiana es el momento de forrarlo por dentro con aislante que no roce el rollo, sellar las juntas de la tapa y poner cepillos en la ranura de salida del paño. Si además el vidrio es sencillo, merece la pena leer cómo cambiar el cristal para aislar sin cambiar la ventana.
Cajón monoblock
Viene integrado con la ventana: forma parte del mismo bloque que la carpintería y se instala de una vez. Es habitual en obra nueva y en cambios de ventana completos. Suele venir aislado de fábrica y su registro se abre desde el interior, por abajo o por el frente. Si solo cambias la persiana y la ventana es monoblock, hay que respetar las medidas de ese cajón al elegir lama.
Cajón compacto exterior
Se atornilla por fuera, sobre la fachada o bajo el dintel, cuando no hay hueco de obra o no se quiere tocar el interior. Es la solución para poner persiana donde nunca la hubo, frecuente en casas de piedra del rural como las de A Estrada, donde el muro no admite abrir un cajón. Se ve desde la calle, así que conviene comprobar antes qué admite el ayuntamiento y, en un edificio, la comunidad.
Guías, lama final y remates: los detalles que deciden si dura
Las guías mantienen el paño recto y lo protegen del viento. Si las viejas están torcidas, oxidadas o fuera de plomo, la persiana nueva rozará desde el primer día y el recogedor trabajará forzado. Aprovechar guías en mal estado es uno de los ahorros que más caro salen a medio plazo, sobre todo en la costa, donde el salitre pica el aluminio sin lacar; en pisos cerca de la ría, como los que vemos al hacer la instalación de persianas en Vilagarcía de Arousa, pedimos tornillería inoxidable como norma.
Las guías llevan un cepillo o felpudo interior que amortigua el ruido y frena el aire; una persiana que no golpea en noches de temporal se nota enseguida. La lama final debe ser rígida y llevar una goma inferior que cierre contra el alféizar sin dejar rendija. Y conviene poner topes en la última lama para que el paño no se cuele entero en el cajón si alguien sube la persiana de golpe.
- Guías rectas, aplomadas y con cepillo interior.
- Enganches del paño al eje suficientes para el peso, normalmente tres o más en huecos anchos.
- Registro del cajón accesible para futuras revisiones.
Manual o motorizada: decídelo antes de instalar
Una persiana manual con cinta y recogedor es sencilla, barata de mantener y no necesita corriente: para ventanas pequeñas sigue siendo lo lógico.
El motor es lo natural cuando el paño es grande o pesado o a alguien en casa le cuesta tirar de la cinta. Un motor tubular va alojado dentro del eje y se maneja con pulsador, mando o desde el móvil; en la guía para motorizar una persiana explicamos cómo elegir el par del motor. Si crees que algún día querrás motorizar la persiana, dilo al instalar: el eje, el hueco en el cajón y la llegada de corriente se preparan distinto, y hacerlo después ensucia más.
Si prefieres empezar en manual, al menos deja prevista la canalización hasta el cajón. Esa línea es instalación eléctrica de baja tensión y la regula el Reglamento electrotécnico para baja tensión, así que conviene que quede bien protegida y registrable desde el principio.
Comunidad de vecinos, fachada y marcado CE
Antes de cambiar una persiana que se ve desde la calle, pregunta en tu comunidad. La Ley de propiedad horizontal trata la fachada como elemento común y limita las alteraciones de su configuración exterior, así que cambiar el color, el tipo de lama o añadir un cajón exterior puede necesitar el visto bueno de la junta.
El otro papel que conviene pedir es la documentación del producto. Persianas y ventanas son productos de construcción y el Reglamento (UE) 305/2011 establece el marco del marcado CE y la declaración de prestaciones. Es la forma de saber qué compras más allá del color.
Qué preguntar antes de aceptar un presupuesto
Un buen presupuesto de persiana nueva describe cada pieza, no solo el metro cuadrado. La normativa de consumo, recogida en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, te respalda para pedir información clara y previa del precio; usa esta lista para comparar ofertas en igualdad.
- Material, perfil y color de la lama, y si incluye lama final con goma.
- Si las guías se cambian o se aprovechan, y de qué material son.
- Diámetro del eje, soportes y si se sustituyen los rodamientos.
- Qué se hace con el cajón: aislamiento, sellado de la tapa, cepillos en la ranura.
- Accionamiento: tipo de recogedor o modelo de motor y cómo se maneja.
- Si el material llega con su documentación y qué garantía cubre la colocación.
Errores típicos al cambiar la persiana entera
Los fallos que más vemos son de decisión. El primero es aprovechar el eje viejo con una lama más pesada: el eje flecta en el centro, el paño se tuerce y el recogedor no da abasto. El segundo, elegir lama sin abrir el cajón y descubrir el día de la obra que el rollo no cabe.
Otro clásico es comprar la persiana por un lado y buscar quien la coloque por otro. Por eso nosotros solo suministramos el material instalado, algo que explicamos en cómo trabajamos. En pisos del casco urbano, como los que atendemos para la instalación de persianas en Pontevedra o la instalación de persianas en Santiago, además cuenta la logística: acceso, horario de la comunidad y cómo se retira el paño viejo.
Cómo lo hacemos: de la visita a la persiana probada
En la visita medimos el hueco, abrimos el cajón para ver su tamaño y su estado, comprobamos las guías y te preguntamos cómo usas esa habitación: si da el sol, si es un dormitorio que quieres a oscuras, si es planta baja. Si la persiana actual solo tiene una cinta rota o una lama partida, te lo decimos: a veces basta con arreglar la persiana y no hace falta cambiarla.
El presupuesto te llega cerrado y por escrito, con lama, color, cajón, guías y accionamiento detallados. Como somos una empresa de mano de obra, la persiana la suministramos únicamente como parte de la instalación de una persiana nueva: así respondemos del conjunto. El día del trabajo retiramos la vieja, colocamos la nueva, ajustamos topes y recorrido y la probamos contigo antes de irnos. Si quieres ver el resto de servicios, están en la página de persianas.



