En Santiago la motorización tiene mucho sentido en los pisos del Ensanche y de Conxo con persianas grandes de salón, donde la cinta sufre cada día y el recogedor dura poco. Montamos el motor tubular dentro del eje existente, retiramos la cinta y dejamos el hueco del recogedor rematado. En edificios nuevos de Fontiñas o Santa Marta es habitual que ya haya una toma cerca de la ventana, lo que facilita un pulsador cableado; en pisos antiguos sin preinstalación solemos proponer un motor vía radio con mando o pulsador inalámbrico para no abrir rozas en la pared. En la visita comprobamos el espacio del cajón y el peso del paño antes de elegir el motor.
La motorización es una de las mejoras más agradecidas en una casa: acaba con los tirones de la cinta, con los recogedores que se rompen y con el esfuerzo en las persianas grandes o pesadas. En la mayoría de viviendas se hace sobre la persiana existente, sin obra, trabajando desde el registro del cajón.
El corazón del sistema es el motor tubular, que va alojado dentro del propio eje de la persiana. Se elige según el peso y el ancho del paño, y se regula con finales de carrera para que la persiana se detenga siempre en el punto justo, arriba y abajo. Después se decide cómo quieres manejarla: con un pulsador en la pared, con mando a distancia vía radio o integrada en un sistema domótico.