Los ventanales amplios con vistas a la ría son muy comunes en Poio, y con ellos persianas pesadas que cuesta subir a mano. Motorizarlas con un motor tubular elimina el esfuerzo y la cinta, que es la pieza que antes se estropea. En viviendas de temporada, programar las persianas ayuda a mantener la casa protegida y ventilada. Recomendamos finales de carrera electrónicos y, en fachadas muy expuestas, revisar bien guías y topes para que el viento no haga golpear el paño.
La motorización es una de las mejoras más agradecidas en una casa: acaba con los tirones de la cinta, con los recogedores que se rompen y con el esfuerzo en las persianas grandes o pesadas. En la mayoría de viviendas se hace sobre la persiana existente, sin obra, trabajando desde el registro del cajón.
El corazón del sistema es el motor tubular, que va alojado dentro del propio eje de la persiana. Se elige según el peso y el ancho del paño, y se regula con finales de carrera para que la persiana se detenga siempre en el punto justo, arriba y abajo. Después se decide cómo quieres manejarla: con un pulsador en la pared, con mando a distancia vía radio o integrada en un sistema domótico.