Reparamos en Marín vidrios rotos o agrietados, muchas veces tras un golpe de viento que cierra de golpe una hoja, dobles acristalamientos empañados por dentro y juntas que dejan pasar agua en los días de temporal. La humedad del mar acelera el envejecimiento de los sellados. El vidrio roto se sustituye por uno nuevo a medida; si lo que falla es el junquillo o la silicona, lo corregimos sin cambiar el cristal.
Conviene decirlo claro desde el principio: un cristal agrietado o roto no tiene reparación duradera. Las resinas y los adhesivos pueden disimular una grieta pequeña, pero el vidrio queda debilitado y la grieta tiende a avanzar con los cambios de temperatura. Lo correcto es sustituir esa pieza por una nueva fabricada a medida, y eso es lo que hacemos, conservando la ventana.
Lo mismo pasa con el doble acristalamiento empañado por dentro. Si ves humedad o manchas blanquecinas entre las dos lunas, el sellado perimetral de la cámara ha fallado y el tamiz molecular del perfil separador está saturado. No se puede limpiar ni secar desde fuera: hay que cambiar la unidad de vidrio. La buena noticia es que el marco se aprovecha.