Muchas viviendas del centro de Vilagarcía conservan carpintería de aluminio sana con vidrios que ya no están a la altura: vidrio sencillo en algunos bloques antiguos o dobles acristalamientos sin bajo emisivo. Cambiar el vidrio mejora el aislamiento sin obra. En pisos que dan a calles con tráfico o al entorno del puerto, un laminado acústico marca la diferencia, y en las fachadas del paseo con sol de tarde un vidrio de control solar reduce el calor en verano. Te explicamos qué combinación encaja con tu marco y con lo que te molesta.
Buena parte de la superficie de una ventana es vidrio, y por ahí se escapa casi todo el calor en invierno y entra el sol en verano. Muchas viviendas de la zona conservan todavía cristales sencillos o dobles acristalamientos antiguos con una cámara estrecha. Cambiarlos por una unidad actual mejora el confort de forma notable, y se hace sin obra y sin sustituir la carpintería.
Un acristalamiento moderno se diseña combinando varias piezas: dos o tres lunas, una cámara entre ellas con perfil separador y tamiz molecular que absorbe la humedad, capas bajo emisivas que frenan la pérdida de calor, láminas de control solar y vidrios laminados que añaden seguridad o reducen el ruido. Elegir bien esa combinación es lo que marca la diferencia, y por eso empezamos preguntando qué te molesta en cada habitación.